miércoles, 25 de febrero de 2009

EVALUACIÓN DEL ESTADO DE SALUD MENTAL EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS

EVALUACIÓN EN EL ESTADO DE SALUD MENTAL EN ESTUDIANTES UNIVESITARIOS



El estudio que se presenta tiene muchos aspectos que merecen ser leídos con detenimiento, uno de esos aspectos es la definición de salud mental que dan los autores"capacidad personal de pensar, sentir y actuar con eficacia para adaptarse y/o modificar el medio cotidiano disfrutando con todo ello". Creo que esta definición merece una reflexión, no sólo de quienes trabajamos en el ámbito de la Eduacación, sino de todo aquel que esté "vivo".
También en la Discusión encontramos elementos que hacen pensar y reflexionar.


EVALUACION DEL ESTADO DE SALUD MENTAL EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS.

Autores: AL NAKEEB, Z., ALCÁZAR PALOMARES, J., FERNÁNDEZ JIMÉNEZ-ORTIZ, H., MALAGÓN CAUSSADE, F., MOLINA GIL, B.
Tutores: PASTOR Y ALDEGUER, V., POVEDA DE AGUSTÍN, J., LÓPEZ GIMÉNEZ, M.R. Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid.

INTRODUCCIÓN:
Podríamos definir salud mental como «capacidad personal de pensar, sentir y actuar con eficacia para adaptarse y/o modificar el medio cotidiano disfrutando con todo ello».
La correcta formación académica de los futuros profesionales requiere un estado óptimo de salud mental. Sin embargo, esta condición no suele cumplirse, dado que una combinación de factores como el exceso de trabajo, la falta de tiempo, o la incompatibilidad entre las relaciones personales y las obligaciones formativas, crea una alta prevalencia de malestar psicológico dentro de la población universitaria. Es importante identificar estos factores para posteriormente corregirlos, ofreciendo programas de atención psicológica eficaces, encaminados sobre todo a la prevención.
Desde 1997 viene realizándose un trabajo interdisciplinar coordinado por los departamentos de Medicina Preventiva y Psiquiatría dentro de la facultad de Medicina de la UAM. [Ref.3]. Otros alumnos anteriormente, y este año nosotros, lo hemos ampliado al campo de otras facultades, utilizando para ello el Cuestionario de Goldberg y la Escala de Estresores Universitarios.
[Ref.5, 7].

OBJETIVOS:
· Evaluación del estado de salud mental en estudiantes de 6ºcurso de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid.
· Comparación de estos resultados con los obtenidos en estudiantes de último curso de las facultades de: Ingeniería Informática y Filosofía y Letras, de la UAM.
· Evaluación de la necesidad objetiva y subjetiva de atención psicológica y/o psiquiátrica en estos grupos.
· Determinación del grado de satisfacción con respecto a su periodo de formación universitaria.
· Análisis de factores estresantes y su influencia en estudiantes universitarios.
· Análisis de hábitos personales y generales de consumo de diferentes sustancias.

MATERIAL Y MÉTODOS:
· Diseño y muestra.
Se realizó un estudio transversal descriptivo en el que la muestra estaba compuesta por tres grupos homogéneos de estudiantes de último curso de una carrera universitaria de grado superior. Las carreras escogidas para el estudio fueron Medicina, Ingeniería Informática y Filosofía y Letras, las tres pertenecientes a la UAM. El tamaño total de la muestra fue de 239 estudiantes, de los cuales 116 cursaban Medicina, 63 Ingeniería Informática y 60 Filosofía y Letras.
· Métodos.
El método de evaluación del estado de salud mental consistió en una encuesta voluntaria, autoaplicada y anónima, compuesta por: Cuestionario de Goldberg, en su modalidad de 28 preguntas (GHQ-28), validada para la población española. [Ref.7]. Determinándose una puntuación ≥ 6 como indicativo de alteración en la salud mental. Se indagó en la percepción subjetiva que tenían los estudiantes sobre su estado de salud mental. También se preguntó si creían poder beneficiarse de tratamiento especializado.
Otro apartado de la encuesta incluía preguntas para valorar los factores q pudieran tener una influencia negativa en la calidad de vida de estos sujetos. Se intentó valorar en qué grado los estudios universitarios habían cumplido las expectativas del estudiante, tanto en lo referente a las relaciones con otros estudiantes, y profesores, como en el grado de conocimientos y capacitación profesional adquirida. Por otra parte se analizaron los hábitos y patrones de consumo de tabaco, alcohol y diversas sustancias psicotrópicas de los estudiantes universitarios.
La última parte de la encuesta consistía en la Escala de Estresores Universitarios, validada en población española, [Ref. 5], mediante la cual se valoraron las situaciones estresantes que se relacionan con la salud mental de los estudiantes universitarios.
· Análisis estadístico.
Previamente al análisis se realizó un estudio descriptivo para depurar y corregir posibles errores en la introducción de los datos. Éstos se incluyeron en una base de datos específicamente diseñada, y fueron analizados con el programa informático de análisis estadístico SPSS, versión 10.0. Las variables analizadas eran de tipo cualitativo, y los resultados se basaron en la presencia o ausencia de dichas variables. Se recodificaron algunas variables agrupándose categorías, (nada-poco, bastante-mucho) para facilitar el análisis estadístico. Posteriormente se calcularon las frecuencias de las variables, y la significación estadística se halló por medio de la prueba del c2, tras realizar las correcciones oportunas. Se consideraron estadísticamente significativos aquellos resultados con p<0.05.

RESULTADOS:

· Estado de salud mental en estudiantes de 6º curso de Medicina de la UAM.
1. Se observó un 14.7% de resultados positivos en el GHQ-28, demostrándose una proporción significativamente menor, (p<0.01), respecto a los resultados obtenidos al analizar esta población en años anteriores, (GHQ positivos de un 32.2% en alumnos de sexto curso de la UAM en el año 2000). [Ref.2].
2. La distribución por sexos atendiendo a la puntuación en el GHQ-28, era de un 11.9% de hombres que presentaban un resultado positivo, frente a un 16.2% de mujeres. No se encontraron diferencias significativas entre sexos.
3. Se analizó el estado de salud mental por separado en los cuatro Hospitales docentes de la UAM. Los porcentajes de GHQ-28 positivos observados eran: 7.7% en la Fundación Jiménez Díaz, 11.5% en la Clínica Puerta de Hierro, 16.7% en el Hospital La Paz, y 21.4% en el Hospital Universitario de la Princesa. A pesar de las diferencias observadas no se ha demostrado que éstas fueran estadísticamente significativas.

· Comparación del estado de salud mental de los estudiantes de 6º curso de Medicina con el de estudiantes de último curso de las facultades de: Ingeniería Informática y Filosofía y Letras, también de la UAM.
1. La frecuencia global de puntuación positiva en la escala GHQ-28, considerando a todos los alumnos de las diferentes licenciaturas que participaron en este estudio, fue de un 27.2%
(19.7%-34.7%, p<0.01). Este resultado es similar al obtenido en estudios anteriores. [Ref.1].
2. Los estudiantes de último curso de Ingeniería Informática presentaban un valor de GHQ-28 positivo en un 46.0%. Siendo esta frecuencia significativamente superior que la encontrada en estudiantes de Medicina (p<0.001). OR= 4.967. [Figura 1].
3. Los estudiantes de último curso de Filosofía y Letras presentaban en un 31.7% una puntuación positiva en este test. Igualmente estos valores son significativamente superiores a los obtenidos en estudiantes de Medicina (p=0.008). OR= 2.699.
4. La comparación entre alumnos de Ingeniería Informática y de Filosofía y Letras no detecta diferencias significativas, aunque existe una tendencia mayor a presentar GHQ-28 positivo en los primeros; ya que del total de resultados positivos en el GHQ-28 de ambas facultades, un 60.4% pertenecen a Ingeniería Informática mientras que un 39.6% pertenecen a Filosofía y Letras.
5. La distribución por sexos realizando un análisis global de todos los sujetos en estudio no mostraba diferencias significativas.


· Evaluación de la necesidad objetiva y subjetiva de atención psicológica y/o psiquiátrica en estos grupos.
1. En primer lugar se analiza la correlación entre la puntuación positiva en el GHQ-28, que nos informaría de la necesidad objetiva de recibir atención psicológica y/o psiquiátrica, y la percepción que tienen los encuestados de necesitarla actualmente. Globalmente se objetiva que únicamente un 29.2% de los sujetos con GHQ-28 positivo creen necesitar ayuda, esto indica que la percepción subjetiva de alteración de la salud mental es significativamente menor que la que existe realmente (p<0.001).
2. Analizando individualmente las tres facultades se observa que, entre los sujetos con GHQ-28 positivo, la percepción de necesidad de atención psicológica y/o psiquiátrica es significativamente menor en los estudiantes de Ingeniería Informática, un 13.8%, que en los de Medicina, un 35.3%, y Filosofía y Letras, un 47.7%, (p=0.036).



3. Por otra parte se analiza la correlación entre la percepción de necesidad actual de ayuda psicológica y/o psiquiátrica y la utilización de la misma, dentro del grupo de sujetos que tienen GHQ-28 positivo. Sólo un 46.4% de los que perciben la necesidad están recibiendo atención, demostrándose que la utilización de este tipo de atención es significativamente menor que la necesidad de estos sujetos (p<0.001).
4. No se demuestran diferencias significativas entre las tres facultades respecto a la correlación entre la necesidad subjetiva y la utilización de ayuda psicológica.


· Relación entre salud mental y grado de satisfacción respecto al periodo de formación universitaria.
1. Factores que influyen negativamente en la calidad de vida.
Considerando globalmente todos los sujetos que participaron en este estudio, los que presentan una puntuación positiva en el GHQ-28 refieren en un 78.5% que la tensión producida por los exámenes ejerce bastante o mucha influencia negativa en su calidad de vida, frente a un 56.9% en los demás sujetos, demostrándose diferencias significativas (p=0.002). OR= 2.76.
La tensión acumulada a lo largo de cursos pasados también ejerce una mayor influencia negativa en los sujetos con GHQ-28 positivo que en el resto de encuestados, siendo de un 69.2% frente a un 35.1%, lo que también resulta significativo (p<0.001). OR= 4.168.
Analizando aisladamente a los estudiantes de Medicina, se descubre que la relación entre estudiantes y profesorado es un factor que influye negativamente en un 41.2% de los sujetos con GHQ-28 positivo, demostrándose un impacto significativamente superior en estos alumnos que en el resto de sus compañeros (p= 0.024). OR= 3.376.
2. La continuación de la práctica de aficiones es otro factor en el que se encuentran diferencias significativas. Un 35.4% de los sujetos con GHQ-28 positivo conservan bastantes o la mayoría de sus aficiones y actividades anteriores al comienzo de sus estudios universitarios, lo que resulta significativamente inferior a un 51.1% en los demás sujetos (p= 0.03). OR= 1.91.
3. Las expectativas al comenzar la carrera no presentan diferencias significativas entre los sujetos con GHQ-28 positivo o negativo.
4. Respecto a los objetivos alcanzados, los estudiantes que presentan GHQ-28 positivo refieren: Tener bastante o mucha falta de tiempo, un 89.2%. Haber disfrutado nada o poco, un 66.2%. Haber conseguido nada o poco enriquecimiento intelectual, un 46.2%. Los porcentajes en estos parámetros son significativamente superiores que en los demás estudiantes (p=0.005, p=0.001, p=0.001, respectivamente).
· Análisis de factores estresantes y su influencia en estudiantes universitarios.
1. Los factores que han demostrado ser significativamente más estresantes en relación con la puntuación positiva en el GHQ-28 son: Sobrecarga académica, en un 55% (p<0.001). Relación superficial y falta de comunicación entre los miembros de la facultad, un 25% (p=0.006). Compaginar trabajo y estudios, un 21.7% (p=0.003). Analizando por separado a los estudiantes de Medicina, compaginar trabajo y estudios, no demostró diferencias significativas en alumnos con un GHQ-28 positivo o negativo.

· Análisis de hábitos de consumo de diversas sustancias.
1. El consumo habitual o diario de ansiolíticos es significativamente mayor en los sujetos con GHQ-28 positivo (p= 0.002).
2. No se detectan diferencias significativas en las demás sustancias valoradas: Tabaco. Alcohol de baja y alta graduación. Cannabis. Café. Otras (anfetaminas, cocaína, éxtasis, alucinógenos, heroína).

DISCUSIÓN:
· Los resultados de este estudio indican que en los estudiantes de Medicina de 6º curso hay un porcentaje de alumnos con alteración de la salud mental (GHQ-28 positivo en 14.7%) significativamente inferior al observado en estudios anteriores. [Ref.1, 5]. Esta diferencia podría deberse al momento en el que se realizó la encuesta, próximo a las fechas del viaje fin de carrera, o bien a que este año los estudiantes tengan una menor tendencia a presentar alteraciones de la salud mental por sí mismos. En los próximos años debería observarse si la tendencia a la disminución en el porcentaje de GHQ-28 positivos se confirma.
La distribución por sexos tampoco se asemejaba a los estudios anteriores, no demostrándose diferencias significativas entre ambos sexos, mientras que previamente era más probable presentar un GHQ-28 positivo en mujeres. [Ref.2, 6].
No se demostraron diferencias significativas entre los alumnos procedentes de los distintos Hospitales docentes, sería necesario un número mayor de alumnos en cada grupo para poder obtener conclusiones significativas.
· Comparando Medicina frente a las otras dos facultades, se refleja que la frecuencia de alteraciones de la salud mental es significativamente superior en alumnos de Ingeniería Informática (GHQ-28 positivo en 46%). Este resultado es concordante con los observados en estudios anteriores realizados sobre la misma población. [Ref.1]. Hay que considerar que el último curso de Ingeniería Informática ejerce una gran presión en sus estudiantes, ya que deben compaginar sus estudios, con la realización del proyecto fin de carrera y con su incorporación al mundo laboral para la realización de prácticas.
También se observó que los alumnos de Filosofía y Letras presentaban una frecuencia de alteraciones de la salud mental significativamente superior a los estudiantes de Medicina (GHQ-28 positivo en 31.7%). Este es el primer año que se obtiene este hallazgo, que en parte puede estar influido porque la muestra en estudios previos, [Ref.1], se limitó a los alumnos que estaban matriculados en la especialidad de Filosofía, y sin embargo en este estudio los criterios de inclusión no fueron tan estrictos y participaron alumnos de otras especialidades dentro de la facultad de Filosofía y Letras, siempre y cuando fueran de último curso.
· La percepción subjetiva de necesitar ayuda psicológica presenta una gran discordancia con la necesidad objetiva de recibirla. Lo que también se vio reflejado en estudios anteriores. [Ref.1]. Únicamente un 29.2% de los sujetos que tienen alterada su salud mental son capaces de reconocerlo. A la vista de estos resultados habría que plantearse si la población universitaria en general tiene los suficientes conocimientos acerca de la salud mental como para reconocer cuándo pueden presentar un problema y necesitar ayuda psicológica.
Por otra parte, la utilización de atención psicológica y/o psiquiátrica se da solamente en el 46.4% de los sujetos que creen necesario recibirla. Entonces deberíamos ser conscientes de que una mínima parte de los estudiantes universitarios que realmente necesitarían ayuda psicológica (GHQ-28 positivo) están recibiendo ese tipo de atención, lo que se reduce a un 16.9% de ellos. Otra cuestión importante que surge al conocer estos datos es si la población universitaria sabe dónde acudir cuando perciben que su salud mental está deteriorada.
· Los factores que ejercen una mayor influencia negativa en la calidad de vida de los estudiantes universitarios, y de manera significativa en los que tienen alterada su salud mental son: Tensión producida en los exámenes. Tensión acumulada en cursos pasados. Esto es explicable teniendo en cuenta la mayor susceptibilidad que tienen los sujetos con deterioro de su salud mental frente a factores estresantes.
En concreto, en estudiantes de Medicina la relación con el profesorado es un factor importante que repercute en su bienestar, lo que es explicable al considerar que debido a la importancia de la enseñanza práctica en esta carrera, la relación entre ellos es mayor que en otras facultades.
Otros factores relacionados significativamente con la salud mental de estudiantes universitarios son: La imposibilidad de continuar con la práctica de sus aficiones tras el comienzo de los estudios universitarios, ya observado anteriormente en otros estudios. [Ref.2]. Tener bastante o mucha falta de tiempo. Haber disfrutado nada o poco de su periodo de formación universitaria. Haber conseguido nada o poco enriquecimiento intelectual. La asociación de estos factores con la positividad del GHQ-28 corrobora la sensibilidad de este cuestionario para detectar alteraciones de la salud mental.
· Los estresores universitarios que significativamente producen mayor malestar en sujetos con alteración de la salud mental son: Sobrecarga académica. Relación superficial y falta de comunicación entre miembros de la facultad. Compaginar trabajo y estudios, que tiene especial relevancia en estudiantes de Ingeniería Informática y sin embargo no resulta significativo en estudiantes de Medicina.
· En cuanto a los hábitos tóxicos no se encuentran diferencias significativas en relación con la presencia de alteración de la salud mental y el consumo de diversas sustancias. Con la salvedad del consumo de ansiolíticos, que es significativamente superior en estos sujetos con deterioro de la salud mental; coincidiendo significativamente su uso habitual o diario con la percepción de necesidad y utilización de atención psicológica o psiquiátrica.

CONCLUSIONES:
Una vez analizada la prevalencia de alteraciones de la salud mental en población universitaria, nos preguntamos cuáles podrían ser las causas de estas alteraciones y de las diferencias encontradas entre los estudiantes de último curso de las distintas facultades. Así mismo es lógico plantearse qué intervenciones harían falta para reducirlas.
Tras cotejar numerosos factores hemos encontrado asociaciones significativas en alguno de ellos, pero no hemos encontrado ninguno que pudiera ser causa suficiente de alteración mental. Tampoco ninguno que justifique claramente la diferencia estadísticamente significativa entre los grupos estudiados. Nosotros proponemos seguir investigando en esta materia para averiguar en qué grado son estos diversos factores, o es la susceptibilidad individual del estudiante, la que produce el malestar psicológico. Y en consecuencia establecer las medidas preventivas oportunas para evitar la aparición de alteraciones de la salud mental en universitarios.
También se deberían investigar las causas que influyen en que el estudiante tenga una ineficiente percepción de su estado de salud mental. Resulta preocupante la discordancia entre percepción subjetiva y evaluación objetiva de salud mental en todos los grupos de la muestra, pero especialmente en los de Medicina debido a que en un futuro tendrán la responsabilidad de detectar este tipo de patología en sus pacientes y no sólo en ellos mismos. Por otra parte, habría que cuestionarse e intentar averiguar las razones por las cuáles gran parte de la población universitaria que cree necesitar ayuda psicológica no la está recibiendo.
Una mayor formación respecto a la salud mental incrementaría el nivel de percepción subjetiva de malestar psicológico, facilitando que los estudiantes supieran reconocer cuándo presentan alteraciones que son susceptibles de recibir atención psicológica. Igualmente, proporcionando una mayor difusión de los recursos existentes en la Universidad, además de los que se ofrecen por vía de la Sanidad Pública, aumentaría ostensiblemente la demanda de atención por parte de aquellos que la necesitan. Finalmente, con ambas medidas se podría mejorar la salud mental de los estudiantes universitarios y en definitiva la calidad de la enseñanza universitaria, no sólo en su aspecto académico sino de manera integral.

BIBILIOGRAFÍA:
1. BERMEJO, R., GARCÍA, M.O., GARCÍA, A.Mª, et al. «Estudio del estado de salud mental en estudiantes universitarios». XIII Jornadas de Medicina Preventiva y Salud Pública. Publicación del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, UAM. 2000.
2. ALONSO, C., DELGADO, V., ESCUDIER, J.M., et al. «Evaluación del estado de salud mental en estudiantes de Medicina y su relación con factores académicos». XIII Jornadas de Medicina Preventiva y Salud Pública. Publicación del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, UAM. 2000.
3. PASTOR Y ALDEGUER, V., et al. «Evaluación de algunos aspectos psicosociales de los estudiantes de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid». Educación Médica. 2000; 3 (3): 122-131.
4. CARUANA VAÑO, A., MARTINEZ MURO, E., REIG FERRER, A., et al. «Evaluación del estrés en estudiantes de Medicina». Ansiedad y Estrés. 1999; 5 (1): 79-97.
5. PEÑACOBA, C., MORENO, B. «Universitary stressors scale: a proposal for assesment of stress in specific group population». Ansiedad y Estrés. 1999; 5 (1): 61-78.
6. AYERBE, L.M., DÍAZ, T., SANTA-MARÍA MORALES, A., et al. «Salud mental en estudiantes de Medicina». XI Jornadas de Medicina Preventiva y Salud Pública. Publicación del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, UAM. 1998.
7. GOLDBERG, D., WILLIAMS, P. Cuestionario de salud general (GHQ). Ed. Masson. 1996.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Universitarios e internet

Hay un antes y un después. Es muy difícil establecer similitudes entre generaciones de universiatrios anteriores y la de hoy en día. Internet se ha instalado en nuestras vidas, pero en la vida de los estudiantes universitarios del siglo XXI, no. No se ha instalado porque "ya estaba". Han nacido y vivido con la tecnología que manejamos los adultos (aprendida , aprehendida), y la han ido incorporando a su vida con total naturalidad, son hijos de su tiempo.
Esto implica una serie de situaciones, conductas, necesidades... que determinan el día a día de un universitario en relación a aspectos como comunicación, información, ocio , servicios, y que eran impensables hace sólo unos años.

Estudio de la Fundación BBVA sobre Internet en España

· El 37% de los españoles es usuario de Internet. El lugar preferente para conectarse es el hogar, seguido del trabajo
· El 63% restante declara no utilizar Internet principalmente por falta de interés o por no percibir su utilidad, aunque las razones de tipo económico suponen también una barrera significativa.
· La penetración de Internet es superior en otros países de nuestro entorno, como Reino Unido (60%), Alemania (57%), Italia (49%) o Francia (42%)
· Los internautas españoles pasan casi 10 horas a la semana conectados a la red, un hábito que afecta a las costumbres y al uso del tiempo, motivando un descenso en el número de horas que se dedican a ver la televisión (en el 21% de los usuarios), a la lectura (en el 14%) o a la familia (en el 8%)
· El perfil dominante del internauta es el de una persona menor de 36 años y con estudios de bachillerato o superiores. Internet está, además, más extendido entre los hombres que entre las mujeres
· Internet es, ante todo, un gigantesco y rico espacio de información y comunicación: el 97% de los usuarios españoles emplea la web para realizar búsquedas de información y el 84% utiliza el correo electrónico, enviando una media de 7 mensajes diarios
· Ocho de cada diez internautas españoles prefieren realizar una búsqueda de información en Internet que acudir a una biblioteca o centro de información. Sin embargo, al 76% le gusta más leer el periódico en papel que hacerlo en Internet
· El entretenimiento a través de Internet, el acceso a servicios y comercio electrónico se mueven todavía en niveles medios o bajos entre los internautas españoles: el 40% descarga música y películas, el 21% opera con su banco por Internet, y el 16% utiliza el comercio electrónico
· La libertad de horarios y el ahorro de tiempo son los principales motivos para operar por Internet
· La falta de contacto personal directo genera desconfianza y limita las transacciones vía Internet
· La falta de seguridad encabeza las percepciones negativas sobre Internet, seguida del exceso de publicidad, la recepción de correos no deseados y las dudas acerca de la confidencialidad de los datos

20.10.2005.- La Fundación BBVA presenta los resultados del “Estudio sobre Internet en España”, basado en una amplia encuesta – tanto por el tamaño de la muestra, cuanto por los temas abordados– sobre las pautas de uso de Internet, su impacto en diferentes áreas, la percepción de problemas y las expectativas de los actuales usuarios, así como las barreras de acceso y la probabilidad de adopción de Internet por quienes todavía no la utilizan.
La información empírica de este estudio fue obtenida a través de una encuesta a un muestra representativa de la población española de 14 años y más, con un tamaño muestral que asciende a los 6.006 casos. Los trabajos de campo se llevaron a cabo en el mes de junio por TNS Demoscopia. El diseño y análisis del estudio ha corrido a cargo de la Unidad de Estudios de Opinión Pública de la Fundación BBVA.
La emergencia y desarrollo de Internet representa un cambio e innovación tecnológica radical, con el potencial de afectar un amplio espectro de actividades, desde el ámbito laboral al ocio, la búsqueda de información, la comunicación y una serie de usos y prácticas sociales en expansión permanente. Además de lo que los analistas del cambio tecnológico han etiquetado como “efecto de primer orden”, que implica hacer de manera más eficiente actividades que se venían haciendo mediante tecnologías anteriores, Internet conlleva un efecto de segundo orden, esto es, nuevas actividades imposibles de desarrollar con otras tecnologías anteriores, e, incluso, de tercer orden (esto es, el surgimiento de estructuras nuevas e intensivas en el uso de tecnologías que se desarrollan a partir de Internet). Uno de los efectos más fundamentales del desarrollo de Internet es el de anular una limitación tradicional de la sociedad, la escasez de información sobre los temas más variados y las dificultades de acceso a la misma. Emerge, de este modo, el problema opuesto, el de la sobreabundancia de información y la necesidad de su organización, evaluación y filtrado. Otro tanto podría decirse en lo que se refiere a la comunicación entre las personas.
Por todo ello, conocer con detalle el mapa de la implantación de Internet en España, su nivel de presencia en la población y la amplitud de los usos de la misma, reviste la mayor importancia para los decisores públicos, las empresas y el conjunto de agentes privados.
En 2005, más de un tercio de la población española es usuaria de Internet. El presente estudio analiza Internet como un espacio con cuatro facetas diferentes definidas a partir de las pautas de navegación de los internautas:
· Internet como espacio de información, es la principal faceta de Internet y la búsqueda de información en la web es una tarea universal.
· Internet como espacio de comunicación generalizado entre los usuarios, especialmente a través del correo electrónico.
· Internet como espacio de ocio principalmente entre los jóvenes.
· Internet como espacio de servicios y compras, en cambio, está aún poco extendido entre los usuarios. Varias de las desventajas más importantes de la red –la falta de contacto personal, la preocupación por la seguridad y privacidad– se relacionan con esta faceta de Internet.
Por lo que se refiere a la penetración de Internet, en España son mayoría los no usuarios de Internet y existe una importante brecha digital condicionada por la edad, pero también por el género y el nivel socioeconómico. Los no usuarios forman un grupo heterogéneo en cuanto a las barreras de acceso y probabilidad futura de adopción de Internet. Con este estudio, la Fundación BBVA intenta conocer mejor la importancia de las diferentes barreras de acceso y las actitudes hacia Internet de este segmento, de cara a contribuir en el diseño de políticas públicas que faciliten un uso más generalizado de Internet entre los españoles.


Contenido del Estudio de la Fundación BBVA sobe el uso de Internet en España.

INDICE

1. Posesión y uso de tecnologías.
§ Equipamiento del ordenador en los hogares españoles.
§ El ordenador personal como herramienta multipropósito.
Internet en España.
2.Perfil de usuarios y no usuarios de Internet.
§ Características y alcance de una divisoria digital.
§ Diferencias actitudinales entre usuarios y no usuarios de Internet.
§ Tiempo y lugares de uso de Internet.
El impacto de Internet sobre el uso del tiempo.
3. Mapa de uso de Internet.
§ Internet como espacio de información.
§ Internet como espacio de comunicación.
§ Internet como espacio de ocio.
§ Internet como espacio de servicios y compras.
§ ¿Hasta qué punto Internet ha reemplazado la preferencia por algunos servicios como el correo postal o las bibliotecas?.
4. Mapa de problemas en Internet.
§ Confidencialidad.
§ Contenidos mediante pago.
§ La fiabilidad de la información.
§ La sobrecarga de información.
5. Barreras para la generalización del uso de Internet.
6. La Imagen de Internet.
Conclusión.
Ficha técnica.

domingo, 8 de febrero de 2009

Problemas psiquiátricos

En Estados Unidos y entre los 18 y 24 años, la mitad de los jóvenes está en la universidad ("college"). De ellos, el 45,8% de los que están en la universidad y el 47,7% de los que no lo están cumplen los criterios de presentar, por lo menos, un desorder psiquiátrico. Son cifras que Carlos Blanco y sus colegas, del Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York, obtuvieron de los jóvenes de su ciudad que fueron atendidos en los servicios psiquiátricos (2188) o no (2904) durante los años 2001 y 2002.
Los problemas más habituales entre los universitarios son el abuso del alcohol en el 20,4% y desórdenes de la personalidad en el 17,7%. Entre los que no van a la universidad, los casos más numerosos son de desórdenes de la personalidad en un 21,6% y de dependencia de la nicotina en un 20,7% (recordar que estamos utilizando los criterios de desorden psiquiátrico de Estados Unidos). Entre los universitarios, hay una gran tendencia hacia el abuso del alcohol.
A pesar de que estas cifras demuestran la gran prevalencia de los problemas psiquiátricos entre los jóvenes, los universitarios en tratamiento son muy pocos; incluso el tratamiento en la universidad es más escaso que entre los jóvenes que no van a la universidad, sobre todo en relación con el alcohol o las drogas. Según los autores de este estudio, los servicios médicos y de ayuda a los universitarios deberían poner en marcha programas de detección y ayuda entre los jóvenes estudiantes. Es más, los desórdenes psiquiátricos que se han detectado pueden ser tratados con relativa facilidad, y un tratamiento rápido en cuanto al desarrollo del problema podría ser muy eficaz.

*Blanco, C., M. Okuda, C. Wright, D.S. Hasin, B.F. Grant, S.-M. Liu & M. Olfson. 2008. Mental health of college students and their non-college-attending peers: Results from the National Epidemiologic Study on alcohol and related conditions. Archives of General Psychiatry 65: 1429-1437.

lunes, 2 de febrero de 2009

CONCIENCIAR, MÁS QUE INFORMAR

Ana Irene del Valle y Elisa Usategui, profesoras de Sociología de la UPV-EHU

Esto prueba la urgente necesidad de fortalecer la acción educativa. Los adolescentes piden ideas más claras e impactantes. Los padres prohíben pero no predican con el ejemplo”. Jóvenes y expertos analizan porqué fracasan las campañas.


El fracaso de la prevención en los adolescentes

EL PAÍS, domingo 22 de junio de 2008 PAÍS VASCO


Se analiza , la necesidad de fortalecer la acción educativa, y la necesidad de que los mensajes de las campañas de prevención lleguen a los adolescentes y jóvenes.


Se dice, con razón, de los adolescentes jóvenes de nuestro tiempo que disfrutan de unos niveles de bienestar y de oportunidad que nunca tuvieron generaciones precedentes. Disponen progresivamente de más posibilidades de elegir y, con ello, de afirmar su autonomía y mejora sus trayectorias vitales. Ahora bien, vivir en un mundo que anima a diseñar la propia vida entraña dificultades y riesgos. Para reducirlos proliferan las acciones y campañas de prevención de índole diversa, pero con éxito limitado a tenor de la tozuda y fría realidad de las cifras. ¿Por qué las campañas no son tan eficientes como desearíamos? ¿Cómo es que toda esta descarga de mensajes preventivos no logra mayor eco en su comportamiento?

Las claves para comprender por qué resulta más fácil y eficaz convencer a un joven para consumir un producto de moda que para reducir o eliminar las consecuencias negativas de una determinada acción —por ejemplo, no usar preservativo en las relaciones sexuales—, no se hallan tanto en el ámbito de la comunicación como en el modelo de sociedad que sostenemos.

Estamos inmersos en una dinámica de bombardeo constante de mensajes que impelen a
ser jóvenes, guapos, delgados, triunfadores, agresivos y valientes, capaces de superar cualquier obstáculo y amantes del riesgo y de la aventura. Incluso no serlo tiene también su remedio: los medios de comunicación nos informarán de forma machacona a qué cirujano plástico acudir, qué sustancia tomar. Las contradicciones que conlleva esta sociedad adictiva hacen que la labor preventiva de las campañas tenga como obstáculo lo que la propia sociedad nos propone
como deseable. Campañas contra las drogas, el sida u otras enfermedades de transmisión sexual, la conducción temeraria, la violencia de género, el bullying y otras, se producen en paralelo al fomento de modelos de ocio y consumo que propugnan lo contrario.

En este escenario, los adultos esperan que los jóvenes adquieran la capacidad de administrar su capacidad de elegir, es decir, que sepan elegir, qué elegir y con qué consecuencias. Y ello comporta el desarrollo de una adecuada percepción del riesgo. Ahora bien, ésta es una labor difícil en el contexto de esta sociedad tremendamente adictiva, en la que, como apunta Bauman, incluso el deseo —que para cultivarse necesita de cierto grado de posposición de la satisfacción inmediata— ha sido sustituido por las ganas, sinónimo de satisfacción instantánea. No sucumbir a ella supone un esfuerzo que en el territorio juvenil no sólo conlleva reducir el placer inmediato, sino también remar en contra de los ritos, hábitos y rutinas de la tribu, en un momento de la vida en que se está en plena construcción de la identidad. Estar informado ayuda a tomar decisiones, pero si por las circunstancias del momento no se percibe el riesgo, no podemos esperar que se desarrolle un comportamiento preventivo. Las campañas informan, pero no forman. Esa es una labor que requiere un contexto relacional en el que los jóvenes tengan oportunidad de reflexionar e interiorizar críticamente los mensajes, de discutir las imágenes asociadas al hecho de adoptar o no comportamientos de riesgo, de cuestionar sus prejuicios y estereotipos, y de elaborar principios que afiancen su autoestima, autonomía y responsabilidad.

Pero esto también tiene su escollo en una sociedad de individuos cada vez más dados a delegar responsabilidades y compromisos y tremendamente debilitada en sus instancias socializadoras.
La mirada a territorios formativos como la familia y la escuela revela desconcierto, desencuentro y división educativa. Esta falta de sintonía deja un espacio abierto, indefinido y arbitrario que favorece la influencia alienante de la sociedad adictiva y que difícilmente contribuye a la construcción de sujetos críticos.Desearíamos que la conciencia colectiva transformada en el altavoz mediático y representada en Estado convenciera a jóvenes y adolescentes de lo que deben hacer, evitando así abordar la difícil tarea de poner límites, interpelar y proporcionar referentes formativos.

Pero, afortunadamente, no es así. Muy al contrario, el limitado alcance de las campañas preventivas prueba la urgente necesidad de fortalecer la acción educativa vinculando instancias sociales, consensuando valores, conciliando intereses, derechos y deberes de índole privado y público, cultivando un sentido de la responsabilidad individual y social que forme y ayude a los jóvenes a adoptar conductas que aumenten sus posibilidades vitales, a ser sujetos que se definen en términos de conciencia y de proyecto.


Concienciar, más que informar


Se sienten reflejo de la sociedad del momento: ni mejores ni peores que los adultos. Afirman no enterarse de la mayor parte de las campañas. Las quieren más lúdicas, pero también impactantes, para percibir el riesgo real de sus conductas. Son algunas de las valoraciones que comparten Maite Paz, Marta Otero, Iván, Janire y Ane, adolescentes de entre 15 y 19 años.

Están de acuerdo con que mantienen conductas de riesgo, a pesar de tener más información que nunca. Ane, de 15 años, cree que la preocupación por el qué dirán determina esa pauta. “Actúan según lo que hagan sus amigos. No piensan en el riesgo”. Maite apela a los mensajes incoherentes que les transmiten los padres: “Prohíben pero no predican con el ejemplo. Las campañas pueden tener cierto impacto, pero lo principal es lo que te inculcan en casa”. Entienden que la influencia de las campañas no es inmediata y creen que las experiencias directas —como conocer algún caso dramático— son más determinantes en su conducta. “Los mensajes son buenos, pero hay un paso hasta concienciarse. Pensamos que lo que muestran no nos va a pasar”, opina Janire, de 18 años. Así, todos coinciden en que la clave de una buena campaña es que sea “chocante, que refleje lo que te puede pasar”. “Tienen que enseñar la verdad. Ya vale de endulzar”, concluye Marta.

Un anuncio impactante no pasará inmediatamente al olvido, como pasa con la mayoría. “Está claro que hace falta una mayor difusión en los ambientes en los que nos movemos”, recalca Iván. Apenas se quedan con los anuncios de televisión de la Dirección General de Tráfico, y a ellos atribuyen en parte el descenso de accidentes que también perciben en su entorno.
Cada vez se hace más eso de turnarse para no beber y llevar el coche, aunque si los demás beben pueden distraer al conductor”, opina Janire. Beben y toman drogas para “evadirse”, y creen que la idea de “yo controlo”, más frecuente en los chicos, es la que lleva a ser irresponsables al volante, coinciden.

En cuanto al sexo, apelan al “calentón y la emoción del momento" para justificar la falta de precauciones, pero también conocen casos de chicos que presionan a sus novias para no utilizar preservativo. Menos Ane, la más joven, todos coinciden en que los chicos siguen siendo machistas. “Siguen considerando a las mujeres de su propiedad”, opina Marta. Atribuyen las altas cifras de violencia machista entre ellos a que las jóvenes denuncian más.

En la adolescencia cuesta afirmar la individualidad. “Es difícil no formar parte de algo. Y, como no hay apenas buenos ejemplos, la gente se sigue adhiriendo a malos hábitos como beber”, critica Maite. Ella, abstemia, no ha sentido presiones para hacerlo, pero admite que sale cada vez menos porque se siente diferente a sus amigas. Ane también se reafirma en sus buenos hábitos: “Si me miran raro, me da igual. No quiero precipitarme”. Marta recuerda que quien no bebe “resulta extraño y queda excluido” y que lo mismo pasa con las parejas: “Si con 17 años no tienes novio te sientes fea, así que en parte te obligas a tenerlo”, señala. En su caso, recuerda que con 14 o 15 años hizo muchas cosas para sentirse integrada, pero cree que a medida que pasan los años es más fácil ser una misma. “Si son tus amigos, te respetarán hagas lo que hagas”, apostilla Janire.

La necesidad de reafirmarse explica también la homofobia. “Es la edad de hacerse los machitos”, recalca Marta. Maite matiza que esa actitud es también reflejo de la población adulta, “pero la gente mayor es más políticamente correcta; no dicen tan claro lo que piensan”.

Marisa Expósito, investigadora especializada en mercadotecnia social, coincide en criticar que las campañas no son continuadas en el tiempo y utilizan soportes, como la prensa escrita, que no llegan a los adolescentes. Lamenta además que no se evalúe si logran cambiar actitudes. Los mensajes “son demasiado generalistas: no se puede comparar beber con tomar cocaína”. Otros ponen a la defensiva. “Si les llamas borregos, se reafirman en que beben porque les gusta”.

Ritxar Bacete, experto en igualdad, propone introducir la perspectiva de género. “La mayoría de muertos en carretera son chicos. Hay que explicar que la masculinidad tradicional es un factor de riesgo”, abunda. Los expertos llaman también a trabajar en ámbitos informales y utilizar nuevas técnicas. Daniel Zulaika recalca el éxito de los juegos de rol para escenificar cómo se negocia
el uso del preservativo. Julen Zabala, de EHGAM, llama a formar a profesores y padres, y a reforzar “a los jóvenes que se sienten diferentes”. Además, valora la visibilización que aportan los personajes gays en las series adolescentes. Kepa Otero reclama por último programas de intervención educativa “clara y militantemente antirracistas”. Cartel de la campaña de Sanidad a favor del sexo seguro. Sanidad. Este mes ha presentado una campaña de prevención de enfermedades venéreas dirigida sobre todo a jóvenes y homosexuales. El Plan Vasco contra el Sida suele repartir preservativos en fiestas. La píldora postcoital se empezará a dispensar gratis
con un condón de regalo. Emakunde. Tu mando es virtual, yo soy real, fue el lema empleado en noviembre para concienciar que las relaciones desiguales pueden ser la antesala de malos tratos. Berdindu. En el Día del Orgullo Gay del 2007, unos nuncios presentaban a Izaskun y a Alberto, un chico y una chica “de lo más normal... Iguales en derechos”, que tenían novio o novia de su mismo sexo.



“Hay que meter los mensajes en el ambiente de los jóvenes”


CARMEN VICIOSO Directora de Bienestar Social

“Hay que meter los mensajes en el ambiente de los jóvenes”. El fracaso de la prevención en los adolescentes

EL PAÍS, domingo 22 de junio de 2008 PAÍS VASCO


Carmen Vicioso apuesta por campañas personalizadas en ambientes juveniles frente a la publicidad en los medios de comunicación masivos.

Pregunta. ¿Es la generación de jóvenes actual más o menos responsable?

Respuesta. En los años noventa hubo un pico en el consumo de sustancias por la crisis
del sistema tradicional, que supuso una pérdida de referencias y de límites. Ahora nos vamos reorganizando. Soy optimista.
P. ¿Las campañas pueden cambiar las conductas nocivas?

R. Las cambia la sociedad, el modelo educativo y las leyes. La campaña es la señal de alarma: refleja la realidad, recuerda el contenido de las leyes o los efectos
de las sustancias. La percepción de riesgo va en aumento por la implicación de los distintos agentes sociales y porque los jóvenes también cambian su sistema de valores. Ya no fuman para sentirse adultos y aceptados.
P. ¿Cuál es la clave para una campaña atractiva?

R. Llénate de emociones se mete en las txosnas, escenario típico del consumo es medido. Difícilmente pasará desapercibida. Frente a la sobreinformación en los medios, hay que entrar en su ambiente y de forma personalizada. También son efectivas las acciones por sms o Messenger; utilizar su lenguaje.
P. ¿Cuál es el principal obstáculo para concienciarlos?

R. La tolerancia social. El alcohol no se ve como una droga y los intereses económicos impiden aprobar la ley. Alcohol a menores ni gota está dirigido también
al padre que trivializa sobre su consumo y luego castiga el de los jóvenes. Esa aceptación social es importante, porque el qué dirán influye mucho en sus hábitos. Ya queda mal fumar en según qué ámbitos. Estamos trabajando para que la
imagen del borracho no guste a jóvenes que valoran el bienestar y la estética. También intentamos que no inciten al consumo a otros menores. Si los adolescentes
piden que sus padres prediquen con el ejemplo, también deben predicar ellos. Por
otro lado, ideas como “yo controlo” o “a mí no me va a pasar”son típicos de la adolescencia.
P. ¿Los casos de acoso escolar o vandalismo muestran una juventud más cruel que nunca?

R. Son reflejo de la sociedad posmoderna, marcada por el individualismo, una menor identidad colectiva, pensar en el placer inmediato y en salvarse uno mismo… Por la ruptura de lazos sociales, la gente está sola y perdida emocionalmente. Un alto grado de aislamiento y desesperación desencadena violencia. Los medios de comunicación no se la inventan, pero por morbo no la contrarrestan con noticias positivas.

Carmen Vicioso (Bilbao, 1965) es directora de Bienestar Social del Gobierno vasco y responsable del Área de Drogodependencias, que ha lanzado campañas de prevención como Alcohol a menores, ni gota, dirigida a adultos, comercios y el sector hostelero; o No seas Dolly, que con la imagen de unas ovejas llama a los adolescentes a no beber o consumir drogas porque lo hagan los demás. Este verano van más allá con Llénate de emociones, una campaña que incluye carpas en los recintos de txosnas de las fiestas, en las que dispensarán materiales de reducción de riesgos, como alcoholímetros. Quien dé negativo podrá saltar en una atracción de jumping.